Data de publicació: 23 de Febrer de 2014
Entrevista publicada a: El Mundo

Laia Bonet - Aspirante a las primarias del PSC en Barcelona
Con la que fuera diputada en la última legislatura del tripartito, este diario inicia una serie de entrevistas con los candidatos que buscan convertirse en alcaldables socialistas el próximo 2015

La primera de las candidatas díscolas, a escena. De la escalinata del Parlament para dejarse ver junto a los que rompieron la disciplina de voto y hoy se exponen a la expulsión, a la pugna por convertirse en la alcaldable socialista por Barcelona. Del brazo de Montilla, a la espalda de Navarro. Laia Bonet (Valls, 1972) vende coherencia para imponerse en unas primarias con seis aspirantes que, hoy, todavía parecen uno.

Pregunta.– Usted fue mano derecha de Montilla y ahora encabeza el sector crítico de su partido. ¿Tanto ha cambiado el PSC?
Respuesta.– Yo no he cambiado. Sigo haciendo lo mismo que hacía. Y con coherencia. Estoy donde estaba. En aquel momento y ahora.

P.– ¿Recuperar Barcelona y Cataluña pasa por derrocar a la actual dirección del PSC?
R.– Hay un objetivo claro que es cambiar el PSC, lo que quiere decir cambiar las propuestas, las formas y los liderazgos. Sin cambiar el PSC en estas tres vertientes, no recuperaremos la credibilidad.

P.– ¿Para qué acudió al Parlament en aquella votación sobre la consulta que acabó escindiendo a su formación?
R.– Porque creía y aún creo que fue un momento trascendental para el país y el partido. No compartí lo que pasó. El problema no estuvo en lo que pasó aquel día, estaba en lo que pasó antes y en cómo se reaccionó después. No compartirlo me llevó a anunciar que salía de la Ejecutiva y a anunciar que no accedería al escaño si había expulsiones.

P.– ¿Y si las hay, abandonará las primarias como Jordi Martí?
R.– Hablar en estos términos no ayuda. No creo en que la política tenga que ser conflicto. El PSC tiene que volver a ser amplio y plural. Admito las discrepancias internas, pero estamos en un momento de conciliación. Lo digo porque seguir hablando de expulsiones no es una actitud responsable con el momento.

P.– ¿Ha fracasado el jefe socialista en el Ayuntamiento?
R.– No quiero entrar.

P.– Le han salido nada menos que cinco competidores.
R.– Hay ganas de cambiar la cultura política, por eso es normal que haya tantas personas que hemos decidido participar.

P.– A ustedes dos se les ve como candidatos clonados. ¿Está cerrada a pactar con Martí?
R.– Yo quiero priorizar el voto de los ciudadanos. Eso no excluye la posibilidad de pactos, pero quiero oírlos. Y después ya veremos en qué situación nos encontramos.

P.– ¿Considera que continúa habiendo tres candidatos críticos enestas primarias? Rocío Martínez-Sampere dice ahora representar la síntesis en el PSC.
R.– Que cada uno se defina como quiera y los ciudadanos valorarán su credibilidad.

P.– ¿Está dispuesta a pasar cuatro años en la oposición?
R.– Estoy asumiendo todos los riesgos y lo hago sin miedo y sin cálculo.

P.– ¿Barcelona debe estar al frente de una Cataluña soberana?
R.– Barcelona no depende de esto, tiene entidad propia y debe ser la capital de un país, pero Barcelona está antes que Cataluña. Es difícil imaginar la Cataluña de hoy, si Barcelona no fuese lo que es. Por tanto, pongamos las cosas en su lugar, es Barcelona la que es referente en el mundo, no Cataluña. Cuidado con invertir.

P.– ¿Está de acuerdo con lo que ha acabado constituyendo el Born centre cultural?
R.– Espero que pasado el 2014 el centro cultural del Born sepa ser alguna cosa más de lo que es ahora. Sencillamente eso. Porque si no habremos caído en un reduccionismo de nuestra propia identidad. Soy mucho más partidaria de mirar al futuro que de ser permanentemente esclavos de nuestro pasado. Y me temo que, muy a menudo, se han puesto demasiados esfuerzos en mirar atrás y muy pocos en mirar hacia adelante.

P.– ¿Si llega a ser alcaldesa volverá a la fachada del Ayuntamiento la placa de la Constitución?
R.– Lo que querría, y no querría pasar por alto la importancia de la pregunta, es que supiésemos hacer nuestra una herramienta, la Constitución que, desgraciadamente, ahora mismo hay muy poca gente que votó. La polémica de la placa bebe de esta realidad. Por tanto, ataquemos los problemas desde el origen. Y después, probablemente, ya no tendremos problemas de placas. Hemos de ser valientes en asumir que las normas están para resolver problemas. Cuando no los resuelven, sino que los generan, toca cambiarlas.

P.– ¿Y ser valiente no consiste también en atreverse a devolver la placa a la fachada? Todos los alcaldes socialistas de Barcelona la mantuvieron.
R.– Ser valiente es estar dispuesto dispuesto a defender la reforma de las normas. La Constitución no resuelve los problemas. Tampoco quitar placas ni volverlas a poner.

P.– ¿Ha decidido ya su voto a la segunda pregunta de la consulta?
R.– Mi voto sería sí a la primera. Y para la segunda quiero trabajar para un proyecto de diálogo y relación bilateral entre Cataluña y España. Lo que me llevaría más fácilmente a votar no en la segunda pregunta. Pero decidiré en el momento.


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